Aguas mineromedicinales en los balnearios gallegos

A continuación se tratan las diferentes aguas termales que se pueden encontrar en los balnearios de Galicia, se explican sus principales aplicaciones y beneficios y se sugieren los métodos más adecuados de utilización. En cualquier caso, la utilización de las aguas mineromedicinales deberá ser supervisada por un médico, ya que las composiciones de las aguas son distintas y pueden estar contraindicadas para algunas patologías. Un ejemplo son las aguas hipersódicas, contraproducentes para cardiópatas o hipertensos.

Las aguas termales, debido a sus características, logran la depuración del organismo por lo que están completamente indicadas en patologías inflamatorias del aparato locomotor, como la artritis. Este tipo de patología produce calor en la zona, rigidez, dolor, atrofia muscular, etc. La aplicación de las aguas termales producirá un efecto de relajación, disminución del calor interno y una mejoría de la movilidad, que disminuirá el dolor.

Si las aplicaciones se realizan en piscina terapéutica, la desgravitación producida por el agua ayudará a que las articulaciones sometidas a tensiones por el peso corporal se liberen. Esto produce la relajación de la musculatura de la zona, disminuyendo las contracturas. Si a esto le añadimos el factor de la temperatura, el cual ya es relajante y descontracturante en sí, aumentaremos el efecto terapéutico.

No se debe olvidar la estética, hoy en día tan importante. La ya comentada limpieza del organismo por las aguas termales lleva a su vez a una limpieza de los poros de la piel, mucosas,... y a la liberación de toxinas, quedando limpia y tersa. Los tipos de tratamientos más utilizados son los barros y lodos.

Pero sin duda la patología más tratada en los balnearios es el reumatismo, un tipo de patología crónica que produce dolor, rigidez, astenia, anorexia, etc., llegando a provocar deformidades causadas por la destrucción de la articulación y la incapacidad de movimiento. Las zonas de más afectación son las articulaciones distales y simétricas como los dedos de las manos y pies, codos, rodillas, tobillos y pies.

Los tratamientos en este caso disminuirán el dolor y la inflamación, mejorando la movilidad y disminuyendo las contracturas musculares. Todo eso basado en el calor y las propiedades mineromedicinales de las aguas y los distintos tipos de técnicas de aplicación. La calidad de vida del paciente reumatológico que acude al balneario es mayor que el resto, ya que este tratamiento le confiere una mejoría importante en la evolución de su proceso.

Otro de los aspectos de los tratamientos con aguas mineromedicinales es el preventivo. Esto no quiere decir que las aguas eviten la aparición de alguna patología, pero el índice de aparición de algunas enfermedades será siempre menor que teniendo una vida en la que las tensiones, el alcohol y el tabaco están a la orden del día.

Aguas bicarbonatadas

Aguas de baja mineralización, alcalinas y frías. Sus principales indicaciones son en las enfermedades del aparato digestivo. Son antidispépticas (facilitan la digestión) y antiácidas.

Su principal forma de administración es bebida, actuando sobre el metabolismo de manera que alcaliniza el PH gástrico si se toma en ayuno, disminuyendo la acidez y ayudando en el proceso digestivo. También estimula la secreción pancreática y tiene funciones diuréticas alcalinizando las orinas.

Este tipo de aguas pueden compartir su composición con otro tipo de minerales que van a variar sus acciones. Las más comunes son:

  • Bicarbonatadas sódicas: Indicadas en afecciones gástricas como la hipermotilidad intestinal, ulceras duodenales, diarreas y afecciones hepáticas y renales.
  • Bicarbonatadas cálcicas: mejoran la digestión.
  • Bicarbonatadas mixtas: mejoran la digestión.
  • Bicarbonatadas sulfatadas: indicadas en intoxicaciones hepáticas y estreñimiento.
  • Bicarbonatadas cloruradas: indicadas en afecciones reumáticas.

Aguas sulfatadas

En ellas predomina el azufre oxidado, que es poco asimilable biológicamente
Estas aguas intervienen en la función renal, digestiva y en las glándulas salivares. Se comportan como purgantes, ayudan a proteger los riñones y a expulsar la bilis.
Este tipo de aguas se caracteriza porque su temperatura y mineralización varían. Se pueden subclasificar en:

  • Sódicas y magnésicas: tienen una importante acción laxante. Otras indicaciones son para las afecciones dermatológicas, prurito y hasta en algunos casos de intoxicación medicamentosa o alimenticia.
  • Sulfatadas cálcicas: indicadas en afecciones gástricas, intestinales, hepatopatías y biliares produciendo una importante acción diurética y la eliminación de ácido úrico, importante en casos de gota.
  • Sulfatadas cloruradas: indicadas en afecciones digestivas, gastritis, estreñimiento y también en casos de insuficiencia hepática.

La técnica de aplicación de este tipo de agua es por medio de la ingesta, aunque se puede aplicar por medio de otros viales.

Aguas sulfurosas

Aguas hipertermales, con un PH de 6,5 y mineralización media sulfatada-sulfurosa. Se encuentran normalmente en suelos fangosos.

Están indicadas para afecciones articulares, como procesos reumáticos y post-operatorios do aparato locomotor, anemias, neuralgias, dermatosis pruriginosas, inflamaciones alérgicas y afecciones respiratorias como el asma.

Las aguas sulfurosas están contraindicadas en casos de hipertensión y hemoptisis.

Aguas carbogaseosas

Son aguas que contienen gas ácido carbónico libre.

Tienen un sabor vivo picante que estimula las mucosa], favoreciendo la secreción y movilidad gástrica, la secreción intestinal y la salida de la bilis.

En forma de baños producen un efecto vasodilatador arterial distal, por lo que están indicadas en la rehabilitación de vasculopatías periféricas.

Aguas sulfuradas

En estas aguas predomina el azufre en estado reducido y parcialmente gaseoso, que es lo que le proporciona un olor a huevos podridos.

Su administración se realiza por medio de ingesta aunque no se debe descartar otro tipo de aplicaciones. En su composición pueden ir acompañadas de sodio o calcio.

Se emplean como antiinflamatorias, antiseborreicas y inmunorreguladoras de dermatosis. Sus propiedades antibacterianas, nutritivas y mucorreguladoras ayudan a las mucosas con enfermedades inflamatorias. También contribuyen a los procesos reumáticos, a la diabetes y, por su efecto antioxidante, a combatir el envejecimiento. Son utilizadas en post-operatorios del aparato locomotor y traumatismos. Tienen efecto también sobre las afecciones hepáticas.

Aguas radiactivas

Contienen gas radón, radiactivo de origen natural, con grandes propiedades sedantes y analgésicas.

Este tipo de agua utilizada en termalismo no tiene ningún efecto negativo, estando indicadas para afecciones del sistema neurovegetativo, en tratamientos contra el estrés, la ansiedad, la depresión y todos aquellos aspectos relacionados con el sistema nervioso. Además se emplean en procesos reumáticos, dermopatías, afecciones del sistema endocrino, alteraciones en el sistema autoinmune alergias, y en afecciones respiratorias crónicas.

Se toman en baños o inhalaciones.

Aguas ferruginosas

Estas aguas contienen como elemento especial el hierro. La mayor parte de ellas son frías, y estimulan la nutrición, siendo indicadas para procesos que cursan déficit de hierro (anemia, hipotiroidismo,…), convalecencias y enfermedades que debiliten al paciente. Otras indicaciones son en caso de obesidad, reumatismos, afecciones hepáticas, biliares y algún tipo de afecciones dermatológicas, así como para trastornos de desarrollo infantil.

Aguas cloruradas

Aguas en cuya composición predomina el cloruro. Pueden ser de baja mineralización, dando lugar a aguas termales o de alta mineralización, que serán aguas frías.

Poseen sabor salado más o menos intenso dependiendo de la mineralización. Su origen pueder ser marino o el resultado de la circulación del agua a través de capas de sal gemada o residuos de mares ya desecados.

Son aguas que estimulan las funciones orgánicas y metabólicas mejorando la alimentación celular y los procesos de cicatrización y reparación de los tejidos; además de favorecer la circulación sanguínea y linfática.

Su aplicación puede ser por vía oral, provocando estimulación gástrica y del peristaltismo intestinal, o por vía externa, indicadas en casos de tensiones por su importante efecto sedante, disminución de la hipertonía muscular, aumento del flujo sanguíneo y como efecto analgésico y antiinflamatorio. También están indicadas para afecciones del aparato locomotor, como las contracturas musculares.

Si su aplicación es por medio de duchas, chorros, baños y piscina, aparte de las indicaciones anteriores, estas aplicaciones van a aumentar las defensas de la piel y mucosas. También son utilizadas por medio de inhalaciones y estufas. Este tipo de agua es estimulante de funciones orgánicas, endocrinas y metabólicas.

Aguas oligometálicas

Aguas minerales de muy débil mineralización y de diferente aplicación según sean termales o frías. Las termales (más de 20 °C) son, generalmente de uso externo en forma de baños, debido su acción sedante y analgésica, mientras que las frías (menos de 20 °C) se ingieren, consiguiendo un efecto diurético que facilita lo arrastre de sedimentos, dificultando el depósito de cálculos y favoreciendo su eliminación. Están indicadas en cálculos renales e infecciones urinarias.