En ellas predomina el azufre oxidado, que es poco asimilable biológicamente
Estas aguas intervienen en la función renal, digestiva y en las glándulas salivares. Se comportan como purgantes, ayudan a proteger los riñones y a expulsar la bilis.
Este tipo de aguas se caracteriza porque su temperatura y mineralización varían. Se pueden subclasificar en:

  • Sódicas y magnésicas: tienen una importante acción laxante. Otras indicaciones son para las afecciones dermatológicas, prurito y hasta en algunos casos de intoxicación medicamentosa o alimenticia.
  • Sulfatadas cálcicas: indicadas en afecciones gástricas, intestinales, hepatopatías y biliares produciendo una importante acción diurética y la eliminación de ácido úrico, importante en casos de gota.
  • Sulfatadas cloruradas: indicadas en afecciones digestivas, gastritis, estreñimiento y también en casos de insuficiencia hepática.

La técnica de aplicación de este tipo de agua es por medio de la ingesta, aunque se puede aplicar por medio de otros viales.