En estas aguas predomina el azufre en estado reducido y parcialmente gaseoso, que es lo que le proporciona un olor a huevos podridos.
Su administración se realiza por medio de ingesta aunque no se debe descartar otro tipo de aplicaciones. En su composición pueden ir acompañadas de sodio o calcio.
Se emplean como antiinflamatorias, antiseborreicas y inmunorreguladoras de dermatosis. Sus propiedades antibacterianas, nutritivas y mucorreguladoras ayudan a las mucosas con enfermedades inflamatorias. También contribuyen a los procesos reumáticos, a la diabetes y, por su efecto antioxidante, a combatir el envejecimiento. Son utilizadas en post-operatorios del aparato locomotor y traumatismos. Tienen efecto también sobre las afecciones hepáticas.