Aguas minerales de muy débil mineralización y de diferente aplicación según sean termales o frías. Las termales (más de 20 °C) son, generalmente de uso externo en forma de baños, debido su acción sedante y analgésica, mientras que las frías (menos de 20 °C) se ingieren, consiguiendo un efecto diurético que facilita lo arrastre de sedimentos, dificultando el depósito de cálculos y favoreciendo su eliminación. Están indicadas en cálculos renales e infecciones urinarias.