En este apartado se engloban los tratamientos que se utilizan para tratar las enfermedades relativas al corazón y al sistema circulatorio.

Los tratamientos para las distintas patologías cardiovasculares varían dependiendo del tipo de aplicación. Las aplicaciones de aguas termales más comunes en este tipo de patología son:

Aguas carbogaseosas en enfermos cardiacos crónicos y compensados, arteritis obliterante, enfermedades vasculares periféricas. Este tipo de agua va a aumentar la contractibilidad miocárdica y es vasodilatadora.

Aguas radioactivas, que se aplican a afecciones circulatorias del sistema respiratorio y digestivo.
Los tratamientos hidroterápicos son muy indicados en casos de insuficiencia circulatoria, ya que van a producir un aumento del aporte sanguíneo y, combinados con kinesiterapia, aumentasen la movilidad de las zonas afectadas, así como los cambios de presión al sumergirse en el agua.

Las aplicaciones termales están muy indicadas en casos de flebitis, síndromes varicosos y distrofia cutánea por éxtasis venoso. Ayudan en la irrigación de los tejidos y disminuyen el dolor de piernas, reactivando la circulación y mejorando los procesos pre y post operatorios de cirugía cardiovascular

Afecciones tratables generales: Hemorroides, problemas de circulación, anemia, …

Contraindicaciones de las aguas en afecciones cardiovasculares: Arritmias, anemias agudas, varices muy avanzadas, enfermedades hemáticas (cuadros púrpura, hemólisis,…), crisis hipertensivas, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia coronaria, angor inestable e tromboflebitis.