Este apartado se dirige a personas que busquen paliar o prevenir patologías del sistema nervioso y sus enfermedades. Entre ellas se encuentran la ansiedad patológica y la depresión.

Ansiedad patológica

Existe una ansiedad patológica, en la que la respuesta es inapropiada ante cualquier estímulo y se acompaña de inseguridad. Una vez que cesa el estímulo, visto como peligro, no cesa la ansiedad, a la diferencia de la ansiedad no patológica.

Esta ansiedad patológica produce en el que la padece constantes alarmas, que lo mantienen en un estado de tensión continua. Los síntomas más destacados de la ansiedad patológica son taquicardia, sudoración, temblores, sensación de ahogo y de atragantamiento, opresión torácica, náuseas, mareos, desmayos, miedo, parestesias, escalofríos y sofocos.

Depresión

La tristeza y el abatimiento son los síntomas más conocidos de una depresión, pero dependerá de su intensidad, frecuencia y duración. Cuando estos sentimientos influyen en todos los aspectos del funcionamiento de la persona, estamos ante una depresión. Pero esto es muy difícil de cuantificar, por lo que es necesario un profesional para poder diagnosticar una depresión.

Uno de los cambios que produce una depresión son los trastornos del estado de ánimo, alteraciones del humor, el estado emocional de la persona, perdida de interés por casi todas las actividades, pérdida de apetito, fatiga, sentimientos de culpa, dificultad de concentración, alteraciones funcionales como la del sueño, lenguaje, trastornos digestivos, etc...

Una temporada en un balneario en el que si someta a un tratamiento especifico para conseguir relajación y tranquilidad, tanto psicológica como física, va a ayudar la que la persona que sufra una depresión pueda ir superándola más fácilmente.

Otras afecciones

Las afecciones tratables más comunes son la parálisis cerebral, el Síndrome de Down, el Párkinson, secuelas de la poliomielitis, la esclerosis múltiple,…
Las afecciones del sistema neurológico en las que las terapias con aguas mineromedicinales están contraindicadas son la epilepsia, las enfermedades psiquiátricas graves que impidan la convivencia, los vértigos y las cefaleas.